Cribado proactivo para la detección precoz del linfoma

El cáncer sigue siendo una de las principales causas de muerte en el perro adulto y sénior, y entre los tipos de cáncer, el linfoma es uno de los diagnósticos más frecuentes. Históricamente, la detección precoz del cáncer ha sido un reto en muchos casos. Los signos clínicos normalmente se desarrollan en las últimas etapas de la enfermedad, lo que conlleva un diagnóstico y un tratamiento más reactivos que proactivos.

Recientemente, gracias a los avances en la detección del cáncer mediante análisis de sangre, este paradigma está empezando a cambiar. Las nuevas herramientas de cribado ofrecen ahora a los veterinarios la oportunidad de integrar adecuadamente la detección del linfoma como parte de los cuidados preventivos o de las pruebas de diagnóstico. Estas innovaciones, que permiten detectar la enfermedad antes que los métodos tradicionales, facilitan la toma de decisiones clínicas más informadas y una intervención más oportuna.

Este artículo describe cómo se puede incorporar el cribado de linfoma en la clínica tanto en los protocolos de pacientes clínicamente sanos como en los de pacientes clínicamente enfermos.

Por qué y cuándo realizar pruebas de cribado: identificación de pacientes en riesgo

Un punto crítico y prioritario para muchos veterinarios es garantizar que se tienen en cuenta los diagnósticos adecuados para cada paciente. En esta prueba, hay dos grupos específicos de perros que se consideran «en riesgo» de presentar cáncer:

  • todos los perros de 7 años o más.
  • todas las razas de alto riesgo de 4 años o más. Entre ellas se incluye el beagle, el boyero de Berna, el bóxer, el bullmastiff, el dóberman pinscher, el bulldog inglés, el cocker spaniel inglés, el bulldog francés, el pastor alemán, el golden retriever, el labrador retriever, el schnauzer miniatura, el rottweiler, el terrier escocés y el flat-coated retriever.

Desde el punto de vista práctico, el cribado del linfoma se puede incorporar en las revisiones rutinarias de salud de perros sénior o en paneles específicos de razas de alto riesgo de 4 años de edad o más (p. ej., en las revisiones de salud de perros jóvenes). Cuando se combina con otras pruebas de detección preventivas, este enfoque aumenta la posibilidad de detectar linfoma en estadios tempranos y subclínicos.

En qué consiste este nuevo método de detección

Este avance consiste en un análisis de sangre que detecta múltiples biomarcadores específicos del linfoma canino. Tras un proceso de desarrollo en el que se utilizaron miles de muestras caninas, se realizó un estudio de validación interno comparando perros con linfoma confirmado con perros con otras enfermedades y pacientes sanos, que reveló lo siguiente:

  • una sensibilidad de aproximadamente el 79 % para los casos confirmados de linfoma.
  • una especificidad de ~99 % frente a controles sanos y perros con otras enfermedades inflamatorias o neoplásicas.

En muchos casos positivos, la prueba también puede proporcionar información del fenotipo (células B frente a células T), lo que constituye un valioso indicador pronóstico que orienta el tratamiento.

Además, esta prueba ofrece una opción de cribado accesible para la mayoría de las clínicas, ya que solo se necesitan 1 ml de sangre en EDTA y 2 ml de suero. Cuando se envía junto con una solicitud de perfil, no se requiere el envío de un par de tubos por separado.

Interpretación de los resultados en perros clínicamente sanos

Uno de los objetivos de todo el sector ha sido implementar pruebas de cribado para las revisiones de salud rutinarias en perros de riesgo y asintomáticos. Cuando esta herramienta de cribado se utiliza durante las revisiones de salud, este esquema puede ayudar a orientar los siguientes pasos.

Resultado: no compatible con linfoma

En un perro clínicamente sano, un resultado negativo proporciona cierta tranquilidad. La recomendación es volver a evaluar al paciente en la siguiente consulta de revisión programada. La realización de pruebas diagnósticas adicionales solo es necesaria si el paciente desarrolla signos clínicos adicionales.

Resultado: compatible con linfoma

Un resultado positivo en un perro clínicamente sano justifica una investigación más profunda incluyendo la obtención de una historia clínica completa, la exploración física, y la realización de pruebas básicas de referencia (hemograma completo, bioquímica y análisis de orina).

Se han descrito casos en los que el linfoma se ha confirmado por otros medios diferentes a la exploración física rutinaria y los análisis de sangre de seguimiento. También se puede considerar la realización de pruebas adicionales para confirmar la presencia de la enfermedad, entre las que se incluyen:

  • aspirados o biopsias de ganglios linfáticos/órganos
  • diagnóstico por imagen (radiografías de tórax y ecografía abdominal)
  • citometría de flujo de sangre en casos de linfocitosis.

Si no se detecta linfoma, la exploración física se debe repetir a las 8-12 semanas (o antes si aparecen nuevos signos). Sin embargo, si observa algún signo clínico preocupante o alteración analítica, el paciente se debe considerar como un perro clínicamente enfermo. Los signos clínicos a los que hay que prestar atención incluyen los siguientes:

  • ganglios linfáticos aumentados de tamaño a la palpación.
  • poliuria/polidipsia con hipercalcemia
  • síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea, pérdida de peso)
  • uveítis bilateral
  • linfocitosis moderada a marcada
  • SDMA elevada sin aumento concomitante de creatinina
  • fiebre de origen desconocido

Este protocolo garantiza que el resultado «paciente positivo, pero clínicamente sano» no dé lugar a la realización de pruebas diagnósticas demasiado invasivas, equilibrando cuidadosamente la detección precoz con un seguimiento adecuado.

Interpretación de los resultados en perros clínicamente enfermos

Este grupo incluye perros con signos clínicos sugestivos de linfoma, como linfadenopatía, pérdida de peso, letargo, vómitos/diarrea, signos respiratorios, bicitopenias e hipercalcemia.

Resultado: compatible con linfoma

Este hallazgo respalda un diagnóstico clínico de linfoma. La estadificación clásica del proceso debe seguir los siguientes pasos: obtención de imágenes (radiografías torácicas y ecografía abdominal), evaluación de la afectación de los ganglios linfáticos regionales y órganos, y pruebas de diagnóstico para una caracterización más detallada, incluyendo la citología o la biopsia de los ganglios linfáticos, órganos o masas aumentados de tamaño para determinar el subtipo.

Una vez confirmado el diagnóstico, se puede considerar la posibilidad de remitir el paciente a un oncólogo y/o iniciar el tratamiento en función del fenotipo (células B frente a Células T), estadio de la enfermedad y cuadro clínico.

Resultado: no compatible con linfoma

Aunque el resultado es negativo, no se puede descartar de manera definitiva un linfoma. Los siguientes pasos dependerán del caso clínico y de la sospecha del veterinario, que puede variar entre «no compatible con linfoma» e «incompatible con linfoma, pero motivo de preocupación».

Si la sospecha sigue siendo alta debido a una linfadenopatía persistente, citopenias o imágenes anormales, se debe continuar con la investigación diagnóstica del linfoma tal y como se ha descrito anteriormente.

Si la sospecha disminuye o hay una mayor probabilidad de otros diagnósticos diferenciales, se deberán investigar otras causas que expliquen los signos clínicos del paciente (p.ej., enfermedad inflamatoria, infección, otras afecciones neoplásicas).

Consideraciones clínicas adicionales

Esta herramienta de cribado puede aportar una claridad significativa en la toma de decisiones clínicas. Comprender su utilidad es esencial para poder integrar esta prueba en la rutina diaria de la clínica.

Falsos positivos/Falsos negativos

Con una sensibilidad de aproximadamente el 79 % y una especificidad de aproximadamente el 99 %, es posible que se produzcan falsos negativos, especialmente en casos de enfermedad temprana o atípica. Se pueden producir falsos positivos, aunque son poco frecuentes.

Determinación del fenotipo

La determinación del fenotipo es una información valiosa y actualmente está disponible para aproximadamente el 56 % de los resultados positivos.

Confirmación

Esta prueba de cribado se ha diseñado como apoyo para la toma de decisiones y la detección precoz, no como sustituto de la citología o la histopatología. Un resultado positivo siempre se debe confirmar mediante pruebas diagnósticas antes de comenzar el tratamiento. Esto es especialmente importante en pacientes que parecen clínicamente sanos, ya que el cribado puede ser el primer indicador de que se requiere una investigación adicional.

El valor clínico de la detección precoz

Cada vez hay más veterinarios que tratan de detectar las enfermedades de forma proactiva y precoz debido al posible impacto positivo en el pronóstico de los pacientes. La detección precoz permite disponer de más tiempo para determinar el estadio de la enfermedad y ofrece más opciones de tratamiento, ya que la enfermedad se encuentra menos avanzada en el momento del diagnóstico.

La integración de nuevas herramientas de cribado del cáncer en la clínica, ya sea como parte de las pruebas de cribado de perros sanos en riesgo o enfermos con signos clínicos de causa desconocida, contribuye al cambio de paradigma, pasando del diagnóstico reactivo del linfoma en fase avanzada a una intervención diagnóstica y terapéutica proactiva y guiada.

Natalie Marks
DVM, CVJ

La Dra. Marks es veterinaria, ex propietaria de un hospital veterinario, consultora, experta en medios, educadora nacional e internacional e inversora ángel con más de 20 años de experiencia. Es una comunicadora apasionada en múltiples formatos de medios, como revistas de la industria y conferencias nacionales. Ha ganado muchos premios de la industria, incluido el Premio Dr. Erwin Small First Decade, otorgado al veterinario que más ha contribuido a la medicina veterinaria organizada en su primera década de práctica. Otros premios notables que ha recibido son el de Veterinario del Año reconocido a nivel nacional por Petplan (2012), el de Veterinario Favorito de Estados Unidos por la Fundación Médica Veterinaria Estadounidense (2015) y el de Veterinario del Año de Nobivac por su trabajo sobre la influenza canina (2017). Los puntos de vista y opiniones contenidos en este artículo son propiedad de los autores y no reflejan necesariamente los puntos de vista de The Vetiverse o IDEXX.

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