Diagnóstico de hipoadrenocorticismo en perros: Cuándo sospechar del gran imitador
Entre los profesionales veterinarios el hipoadrenocorticismo (antes denominado enfermedad de Addison) es conocido como "el gran imitador" porque imita muchas otras afecciones, manifestándose a menudo con signos vagos o intermitentes que pueden confundir incluso a los veterinarios más expertos. Si no se trata, esta enfermedad puede tener consecuencias mortales. Pero diagnosticar esta enfermedad no es imposible. Con el diagnóstico precoz por parte de un veterinario experimentado o un especialistaesta enfermedad se puede tratar y controlar.
En este artículo, hablaremos de los signos de advertencia tanto de hipoadrenocorticismo con alteraciones electrolíticas, como de hipoadrenocorticismo eunatrémico-eucalémico, así como de las recomendaciones diagnósticas y terapéuticas para mejorar el pronóstico de los pacientes.
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¿Qué es el hipoadrenocorticismo?
Los signos clínicos incluyen:
- Depresión y debilidad: además de estos signos, los perros con hipoadrenocorticismo pueden mostrar intolerancia al ejercicio.
- Signos gastrointestinales (GI): pueden incluir vómitos, diarrea y pérdida de peso. Estos signos pueden ser intermitentes, lo que dificulta el diagnóstico.
- Poliuria y polidipsia (PU/PD): los desequilibrios electrolíticos pueden alterar la capacidad del riñón de concentrar la orina, dando lugar a estos signos.
- Hipotermia: en los casos agudos se puede producir un descenso de la temperatura corporal; clínicamente, se manifiesta con letargia o depresión, temblores, rigidez muscular y, en algunos casos, decoloración de las encías.
- Bradicardia: la frecuencia cardíaca disminuye como consecuencia de los desequilibrios electrolíticos.
En casos graves, se pueden desarrollar crisis potencialmente mortales. El diagnóstico precoz es esencial para el control eficaz y evitar el tratamiento de urgencia. No obstante, detectar hipoadrenocorticismo en un paciente puede resultar complicado, ya que los signos clínicos suelen ser vagos o inespecíficos.
Hipoadrenocorticismo con alteraciones electrolíticas e hipoadrenocorticismo eunatrémico-eucalémico.
El hipoadrenocorticismo tiene dos formas de presentación: la forma típica con alteraciones electrolíticas y la forma atípica con eunatremia y eucalemia. A continuación, explicaremos las diferencias entre ambos y por qué el hipoadrenocorticismo eucalémico y eunatrémico puede ser más difícil de detectar.
Identificación del hipoadrenocorticismo primario con alteraciones electrolíticas
En el hipoadrenocorticismo canino primario suele producirse la deficiencia tanto de glucocorticoides como de mineralocorticoides. En el perfil bioquímico se observa hiponatremia (niveles bajos de sodio) e hiperpotasemia (niveles altos de potasio).
Identificación del hipoadrenocorticismo eunatrémico-eucalémico
En el hipoadrenocorticismo eucalémico y eunatrémico, no se producen alteraciones en la concentración de potasio y sodio, posiblemente debido a la deficiencia aislada de glucocorticoides. Sin embargo, los estudios sugieren que aunque en muchos pacientes con hipoadrenocorticismo eucalémico y eunatrémico la producción de aldosterona es mínima o ausente, los niveles de sodio y potasio permanecen normales debido a los mecanismos compensatorios, principalmente en el riñón.
Por lo tanto, estos pacientes suelen presentar niveles normales de electrolitos, lo que dificulta el diagnóstico. Hoy en día, el término "Addison atípico" se ha sustituido por el de "hipoadrenocorticismo eunatrémico-eucalémico", cuyos signos clínicos son inespecíficos, incluyendo cansancio y problemas gastrointestinales, que no mejoran con los tratamientos habituales.
Por este motivo, los veterinarios deben considerar el hipoadrenocorticismo en el diagnóstico diferencial de los pacientes en las siguientes situaciones:
- Signos clínicos que no responden al tratamiento: perros con signos inespecíficos persistentes, como vómitos, diarrea, depresión, pérdida de peso o PU/PD, que no responden al tratamiento estándar.
- Susceptibilidad racial: algunas razas están genéticamente predispuestas al hipoadrenocorticismo, como el caniche estándar, el rottweiler y el gran danés.
- Agravamiento relacionado con el estrés: los signos clínicos intermitentes son una señal de alarma, pero aún lo son más, cuando se intensifican tras periodos de estrés, como consecuencia de una infección, un traumatismo, la hospitalización o una intervención quirúrgica.
Detección de hipoadrenocorticismo con el nivel de cortisol basal
Una de las pruebas más utilizadas para el cribado inicial de hipoadrenocorticismo es la prueba de cortisol basal. Mediante este análisis de sangre se determina el nivel basal de cortisol del perro en condiciones normales. El objetivo principal de esta prueba es descartar el hipoadrenocorticismo cuando el nivel de cortisol supera el umbral de decisión clínica.
Comprender la especificidad de una prueba permite al equipo de la clínica valorar la utilidad clínica de la misma. La especificidad hace referencia a la capacidad de la prueba de identificar correctamente a los perros que no tienen hipoadrenocorticismo. La especificidad de la prueba de cortisol basal solo es elevada, del 91%, cuando los resultados son < 1 µg/dl ≈ 27, 6 nmol/l, cayendo al 63% cuando los resultados son de 2 µg/dl ≈ 55,2 nmol/l. Sin embargo, la sensibilidad de esta prueba es del 100% y por tanto, esto significa que si un paciente tiene un cortisol basal superior a 2 µg/dl ≈ 55,2 nmol/l, es muy poco probable que el paciente presente hipoadrenocorticismo, y rara vez se necesitan más pruebas.
Aunque el cortisol basal es una prueba de cribado útil, no es una medida definitiva. Un nivel de cortisol basal bajo en un análisis de cribado indica una posible insuficiencia suprarrenal y es necesario realizar pruebas adicionales, incluyendo la prueba de estimulación con ACTH, que es la prueba de referencia para confirmar el diagnóstico de hipoadrenocorticismo.
Gracias a los últimos avances en tecnologías de diagnósticolas clínicas veterinarias disponen ahora de pruebas para determinar el cortisol en tiempo real. Esto permite obtener resultados casi inmediatos durante la exploración del paciente, lo que posibilita una toma de decisiones más rápida en casos sospechosos y un diagnóstico precoz en caso de urgencias.
Detección de hipoadrenocorticismo en la investigación de signos gastrointestinales crónicos
Los veterinarios siempre deben tener en cuenta el hipoadrenocorticismo en la evaluación de pacientes con signos gastrointestinales crónicos, especialmente en perros con vómitos recurrentes, diarrea, pérdida de peso o falta de apetito.
En estos casos, la investigación diagnóstica debe incluir la prueba de cortisol basal. Si el nivel de cortisol basal es bajo o próximo al límite, indicando un posible hipoadrenocorticismo, es necesario realizar adicionalmente la prueba de estimulación con ACTH.
La identificación precoz mejora el pronóstico del paciente
Los signos clínicos vagos y poco específicos hacen que el diagnóstico del hipoadrenocorticismo sea un reto. El equipo veterinario a menudo pasa por alto la relevancia de signos gastrointestinales crónicos, del agravamiento relacionado con el estrés, así como de otros signos como la letargia y la PU/PD. No obstante, si se mantiene un alto grado de sospecha y se sigue una estrategia diagnóstica adecuada, los veterinarios pueden detectar precozmente esta afección, transformando los cuadros de crisis en una enfermedad manejable.
A medida que el veterinario detecte precozmente estos casos, el pronóstico de los pacientes mejorará y, de esta manera, el equipo de la clínica ganará más confianza en el reconocimiento y tratamiento "del gran imitador".